Por José Manuel Fernández Me preguntaba hace poco una joven periodista sobre el futuro de la profesión y el futuro de los medios, dos cuestiones que, aunque parezcan inseparables, guardan también muchas divergencias. Yo me atrevà a decirle que nadie lo sabe, que sólo tenemos presentimientos y éstos siempre nos conducen a un pesimismo pavoroso. Mi respuesta iba acompañada a su vez de una pregunta:

Por José Manuel Fernández La muy criticada sentencia de un Juzgado de Madrid, que condena a dos periodistas de la Cadena Ser, y a la propia empresa, por publicar una relación de afiliados del PP en la localidad de Villaviciosa de Odón, va a suponer sin duda un nuevo planteamiento sobre los criterios a aplicar en la labor periodÃstica a partir de ahora, y en términos nada alentadores. Con independencia del fallo, cuya dureza de las penas de cárcel impuestas nos llama la atención, el contenido del texto judicial requiere un análisis más sosegado del que nos sugiere la propia condena, porque supone un precedente jurÃdico en nuestro paÃs y, por tanto, la necesidad de asimilar normas a las que tendremos que ir acostumbrándonos.Â
Por Juan Armenteros. TenÃa pendiente escribir esta reflexión desde que hace unos dÃas vi en la televisión de mi pueblo parte del resumen del año 2009. Sentà vergüenza ajena, como periodista, de la labor de quien se supone es colega de profesión. Aquello fue una sucesión de imágenes del NODO, sólo que sustituyendo al dictador por el alcalde. De verdad me retrotrajo a épocas oscuras.
Por José Manuel Fernández 
Entre las presiones que sufren los periodistas no son menores las que proceden del poder polÃtico, aunque no siempre sea posible distinguirlas si no se aÃslan del contexto en que se producen. La peor de todas, que no suele realizarla nadie en concreto, es la presión social que crea y ejerce el sistema para que nadie escape al comportamiento polÃticamente correcto. Se trata de un mensaje institucional sibilino, insistente, repetitivo. Sólo es correcto lo que la sociedad y el poder, amparándose en un supuesto deseo social, han ratificado como correcto. Nadie debe sustraerse a ello.
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Por Juan Armenteros Aunque, como otros colegas, pretendo creer que tengo firmes convicciones sobre lo que es y lo que no es periodismo, demasiadas veces de sólo pensarlas las cuestiono. La duda no tiene porqué ser negativa, muy al contrario entiendo que ayuda a llegar a interesantes conclusiones que nos perdemos si prescindimos de aquella.
Por José Manuel Fernández Ya sabemos que el hábito no hace al monje, pero a los demás nos ayuda a identificarle. La vestimenta no es que defina nuestra forma de actuar, aunque ofrece una idea bastante aproximada sobre lo que somos, mejor dicho, sobre lo que queremos ser o sobre cómo queremos que nos vean los demás. Otra definición tendrÃa que ver, precisamente con los que persiguen el efecto contrario, es decir, aquellos que se despreocupan absolutamente de su aspecto para apreciar la comodidad del desaliño, sin importarles el qué dirán. Hay, incluso, otros que recurren al disfraz como un disparate de la ropa, para que no quede en ellos nada de artificio o sofisticación.
Por Javier Fuentes SÃ. Fue en julio. El verano derretÃa el asfalto. Fue exactamente el 13 del citado mes. Con media provincia en la playa o en la piscina o debajo de la ducha (los efectos colaterales de la crisis). Oficialmente la noticia se conoció a través de un comunicado conjunto de 18 lÃneas. Y a pesar del calor, esas lÃneas transmitÃan una frialdad escalofriante, como si se hubieran gestado en un gélido despacho.
 Por José Manuel Fernández Desde fuera, no resulta fácil analizar o comprender la situación polÃtica que se vive en Jódar, porque es incomprensible. Desde dentro, menos aún. Los que la padecen en sus propias carnes lo tienen peor, porque a los múltiples elementos sociales que atenazan a la población, se añade el miedo, que es un componente tan irracional como los comportamientos que hasta ahora se pretende vincular al debate polÃtico.
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